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Recibí un e-mail…te espero el lunes en Tokio. Lo acompañaba un billete de avión.

Era sábado, no pensé en nada, solo en ir.

 Guarde cuatro cosas en una pequeña maleta, no iba a facturar, mi cabeza no paraba de dar vueltas y el lunes, estaba en el aeropuerto frente a mí, como durante casi toda nuestra vida.

Nos abrazamos y me llevo a Villa Cocoon, entre la vegetación se esconden habitaciones con forma de capullo entre las plantas y los arboles que se muestran diferentes según la época de año.

Nos conocíamos desde niños, ya nuestros padres eran amigos, aunque nuestras familias pertenecían a mundos distintos, eso siempre fue así.

Su padre jugaba en el Real Madrid , tenía hermanas, pero él fue tan esperado que cuando llegó ya le imaginaban siendo un deportista de elite.

Pasaron los años, crecimos jugando en la playa, contándonos confidencias, formábamos un equipo. Yo le notaba sufrir, no era lo que esperaban de él.

Detestaba el futbol, aunque jugaba, por supuesto, detestaba la serie Oliver y Benji que tenía absorbidos a sus amigos, siempre alrededor del futbol, no cumplía con las expectativas de su entorno en nada en absoluto.

Le encantaba el Manga y estaba enganchado al Anime; pienso, aunque yo no lo entiendo bien que se sentía como Naruto, en el mundo fantasioso de los Ninjas, sellado por el Kyubi-zorro de las nueve colas- con un inmenso poder que no puede controlar. No podía controlar nada en su vida.

Hablábamos mucho, tuvimos nuestros momentos….., pero su vacío interior, la sensación de defraudar a su familia, de ser señalado, le hacia ser solitario y ausente. Además, era poco deportista, muy alto, desgarbado y hermético.

Decidió irse fuera a estudiar, lo mas lejos que pudo, huir de su destino, que no le conocieran por la calle y que la sombra de su apellido no le persiguiera a cada paso.

Vivía solo, cada poco en un país distinto, siempre hablábamos, seguíamos con nuestro equipo, por eso cuando me escribió lo dejé todo y me fui.

El alojamiento era inimaginable, nos pusimos al día de lecturas y amigos, también de nuestros ratos conectados en silencio….

 Tengo una sorpresa me dijo, creo que te gustara, pero tendrás que esperar a mañana.

Desde muy pronto anduvimos durante horas por los Campos de Kurkku donde está la biblioteca subterránea con mas de 3000 obras de naturaleza, poesía, historia……..construida por Hiroshi Nakamura.

 Empezaba a atardecer cuando entramos en la biblioteca, las paredes eran de color tierra, me sentía abrazada por sus espacios y sus pequeñas salas privadas de lectura, me emocionaba ver todos esos libros tan cerca de mi.

 Nos quedamos leyendo en salas diferentes, pasee sola por su interior despacio, el domo circular y las ventanas grandes dejaban pasar la luz que nos estaba ya abandonado.

 Fui a buscarle, le pregunté ¿ a qué hora cierran? Ya esta cerrado me dijo, pero hoy la biblioteca es para nosotros, pasaremos la noche aquí y veremos amanecer…Estaba nerviosa y me ahogaba pensar que pudiera notarlo…

Además, siguió, en dos días iremos a la presentación de un libro en Kisarazu con el apoyo de otros escritores y con interesantes perspectivas, según el editor.

 Entonces me dio un paquete, como un regalo, envuelto en papel brillante con una cinta, rompí el papel, vi su foto y su nombre en la portada, él era el autor, ese había sido siempre su proyecto.

 Lo abrí y leí:  He despertado del silencio, de la soledad, del aislamiento, he descubierto al fin quien soy, he conseguido dominar el Chakra -el poder de la energía- y solo deseo poder compartirlo contigo.