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Vi cómo las montañas se metían en el mar, desaparecían muy rápido, las seguí y empezaron a bucear deprisa. Yo intentaba ir detrás de ellas , averiguar a donde iban, saber si irían a esconderse.

Llevaba un rato tratando de no perderlas y noté que estaba allí, pero no podía verme, no notaba frío o calor, flotaba en el agua y me deslizaba a mucha velocidad ¿Iremos al infinito? Pensé…..Siempre quise ir allí .

 El infinito o Lemniscate, significa “cinta” para los antiguos matemáticos y filósofos griegos, pero para mí era algo sin fin como el amor o la conexión con uno mismo con la vida ,con los otros…..Siento que el agua me acaricia, me envuelve y a la vez,  pierdo fuerza y voy a caer al vacío, las montañas siguen , ya casi no las veo y ante mí se detiene un caballito de mar. Le miro , me mira, me llamo Hippocampus Guttutalus, llevo días buscándote, me dice , te esperan a cierta distancia de aquí, aunque no eres de este espacio, no entenderías la distancia, ni el tiempo; ahora estás fuera de tu mundo, en peligro pero al fin te he encontrado.

 Noté cómo tocó mi nariz, curioso. Por primera vez desde que me sumergí en el agua, tenía la sensación de pertenecerme ,de ser como antes de empezar a perseguir a las montañas, me tocó la nariz y empecé a respirar dentro del agua, se separaban las gotas, solo entraba en mí, aire limpio y de color azul claro, casi turquesa , me desplazaba a gran velocidad como si tuviera unas enormes alas..

¿Estaré soñando pensé? No sueñas, me dijo Hippocampus..estaba desorientada, no le había dicho nada, ¿Cómo se había metido en mi cabeza?, ¿cómo podía ver dentro de mí?.. pero no dije nada.Empecé a tener miedo.

 No tengas miedo me dijo, te gustará  adonde vamos y la enorme cantidad de cosas que vas a poder vivir. Quise dejar la mente en blanco, en mi anterior vida, intentando meditar, dedicaba horas a llegar a ese espacio donde todo se enlentece y casi casi dejas de pensar, pero le oí. No vas a engañarme, estoy aquí y veo, escucho, siento lo mismo que tú.

 Me ahogaba el miedo. No tengas miedo, estamos llegando.

¿Al infinito? Pregunté.

No, bueno ,es casi el infinito. Tú tienes suerte, conoces bien el infinito del amor, eres muy querida, muchísimo diría y además  has entregado muchísimo amor, te has vaciado de todo lo que sobra para poder entregarte al amor y has sido correspondida.

No, no es ese infinito pero te emocionará casi infinitamente.

Llegamos a un espacio con muchísima luz, una enorme burbuja blanca en medio del mar, en un lugar tan profundo que no sabía cómo atreverme al atrevimiento de hacer algo sin que se dieran cuenta, pensé que estaba en el caos, el caos es el dominio de la ignorancia, el extraño, el miembro de otra banda, el monstruo de debajo de la cama, el lugar donde acabas cuando las cosas se derrumban, el inframundo de los cuentos, todo lo que no conocemos ni comprendemos.

Algo me tocó y mi cuerpo desapareció, me vi rodeada de todas las personas que conozco, sí, todas, era magia ..ninguno podía verme, pero yo podía saber lo que pensaban….era absolutamente invisible , alucinante en un abismo de locura, quería zarandearles ,decirles que estaba allí, que no se engañaran que siempre alguien te escucha, alguien te observa, te empuja a actuar o a abandonar..es duro ,muy duro saber cosas que no quieres saber a las que no te quieres enfrentar.

Sentí un dolor inmenso que me atravesaba, necesitaba salir, respirar otra vez, ser ignorante del pensamiento ajeno y volví a ver  cómo las montañas aparecían sobre el mar, vi acercarse a mi amigo Hippocampus diciéndome, no ha sido un sueño, cuando cierres los ojos y confíes plenamente en tu mente, verás el infinito no solo del amor, también el de la conexión, además siempre estaré cerca de ti.