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El pasado no determina tu destino, son las decisiones que tomas -” hoy”- las que lo harán…

Hoy es el primer día de no sabemos el qué, aunque en realidad, si nos esforzamos un poco solo, en algo podemos influir…

Son tus pensamientos los que te están volviendo loco, los que hacen que te escondas y no quieras ser quién eres..

Deberíamos inventar una máquina de leer los pensamientos…por primera vez me miró sonriendo, eso ,me iluminó. Incluso creí que podríamos inventar esa máquina, hacer de ella un secreto que fuera sólo nuestro

En realidad, yo sólo pretendía conocer sus pensamientos, permanecer en ellos, que me dejara entrar en su vida y formar parte de ella, sin que él se diera cuenta.

Alberto me miraba siempre con dulzura infinita y suspicacia, había algo que no podía entender, a lo que no podía llegar.

Yo le contaba mis lecturas, podíamos pasar horas juntos charlando …. casi rozándonos y la sensación a su lado me encantaba, me abrumaba y la deseaba

Al tiempo, él estaba en otro sitio, a mucha distancia de mí, era un desconocido y aunque se dejaba abrazar y querer, yo sabía que no se entregaba nada en absoluto.

Nunca hablaba del pasado, es como si él no tuviera pasado, como si hubiera aparecido de la nada,,¿existe la nada?

Aunque sabía que no estaba allí, a mi lado, al menos no del todo, seguí charlando y elucubrando sobre la máquina de leer los pensamientos…

Dejó de mirarme a los ojos, quizá pensó que podía leer lo que estaba en su cabeza, quizá pensó que podía descubrir algo de su pasado, que podía llegar a él, que me estaba acercando sigilosamente, despacio…

Cogió su teléfono de encima de la mesa, tranquilo lo guardó en su bolsillo, se sentía acorralado y necesitaba huir.

Nos vemos mañana, te invitare al café..

Le sonreí como si no sintiera el profundo daño y dolor que sentía, le sonreí como si no me importara que se fuera..

Alberto,  ya había tomado su decisión de hoy.