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Nos reuníamos cada verano. Durante el año planeábamos y buscábamos el sitio especial, el hotelito que nos acogería en agosto. Preferíamos un hotel, eso nos daba independencia.

Viajábamos  Odile y Felipe, con sus dos hijos que ya tenían veintitantos años y nosotros también con nuestros tres hijos,  todos chicos. Eran una piña y aunque ya mayores se reservaban esos días para estar todos juntos y disfrutar de la playa, dormir, dormir , leer y juntarnos por la noche a cenar y charlar hasta que nos echaban de los sitios.

Todos los años se unía al grupo una tía mía, y casi de todos. La  Tía Chon, hermana de mi madre, una mujer super independiente que al jubilarse había montado una pequeña librería en la calle Lagasca.

Aquel año vino con una amiga suya, Puri, simpática, divertida y prácticamente adicta a la cerveza.

Pasaron tres días con nosotros y la última noche se alargó mucho la cena.

 Empezamos a cuchichear, a reírnos, teníamos tanta complicidad que nos seguíamos el rollo con cualquier juego.

Así surgió la idea de hacer un” SIMPA”.  Habíamos estado hablando en la cena de anécdotas , cada uno contaba su historia , había de todo, divertidas, angustiosas, tristes…esas situaciones que casi  siempre son mejor cuando las recuerdas.

Empezamos a planear, primero en broma, cómo lo haríamos. Cada uno daba su idea, pensábamos que no nos conocían, que quizá los chicos podrían ser los primeros en marcharse…

Puri no daba crédito, se reía, estáis locos, es una broma supongo.  No. Lo decimos en serio, ya lo hemos hecho antes y es tan divertido, tan emocionante … hacer algo que nadie espera, que a todo el mundo le pilla por sorpresa…Si os fijáis, los camareros vigilan otras mesas, más que la nuestra, parecemos fiables y con vosotras dos, de casi 80 años tenemos asegurada la respetabilidad..¿Quien va a pensar que vamos a huir? ..

Así,  poco a poco, sin parar de reír fuimos adjudicando a cada uno el momento de irse, la excusa perfecta, el alboroto que debíamos organizar.

Las ideas eran infinitas, simular un desmayo, una terrible noticia que nos hiciera llorar y teatralizar hasta desaparecer…

Puri, empezó a pensar que pudiera ser cierto, que lo pensáramos de verdad y le preguntaba a la Tía Chon ¿les estás oyendo? Se han vuelto locos….

Hicimos una especie de sorteo y a Daniel y David les tocaba irse los primeros y como si nada, nos despidieron, a carcajadas y se fueron.

Entonces a Puri empezamos a verla agobiada, muy asustada, se levantó y dijo que iba al baño.

Cuando se alejó, pensamos que la broma estaba yendo demasiado lejos y que lo mejor sería decírselo ya, que nos habíamos reído todos bastante y teníamos que volver a la realidad. Estábamos decididos a decírselo.

Pero Puri, no volvía, empezamos a buscarla, a llamarla al móvil, a preocuparnos de verdad.

 En el restaurante nadie la había visto, nos separamos buscándola,  angustiados.

 La Tía Chon nos regañaba, no entendía que hubiéramos llevado la broma tan lejos, yo no pensaba que fuera una broma, nos decía , pero en realidad lo estaba pasando tan bien  que no pensé que quizá a ella le pudiera hacer sentirse mal o excluida .. no tengo ni idea que estará pensando o donde estará.

Llegamos al hotel y tampoco estaba allí, había pasado sólo una hora, pero se nos estaba haciendo eterno el tiempo..Sólo queda llamar a la policía, le ha podido pasar algo y será culpa nuestra, ha venido a pasar estos días con nosotros. Decidimos esperar una hora más..

De pronto, la Tía Chon recibió un mensaje de Puri que le decía:

Nunca había hecho un SIMPA, pero me ha parecido una experiencia maravillosa.